martes, 5 de mayo de 2009

3° LA EXPANSIÓN IMPERIAL EUROPEA – FINES DEL SIGLO XIX

El aumento de la producción industrial, experimentado a fines del siglo XIX, generó una mayor demanda de materias primas, y luego la necesidad de asegurar mercados donde colocar tanto la creciente producción industrial como las ganancias provenientes del mismo desarrollo industrial.

Estas circunstancias volvieron mucho más agresivas las relaciones internacionales entre los países industrializados y sus proveedores de materias primas (también consumidores de sus productos industrializados y plaza de inversión de capitales).

La superioridad militar de los europeos aseguró rápidamente el dominio de vastos territorios en Asia y en África. La posesión de colonias pasó a ser entonces un importante factor de poder político a nivel internacional.
Los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX están plagados de guerras de conquista en territorios. Frecuentemente estos territorios constituían puntos estratégicos de importancia para controlar la expansión de otra potencia, para amenazarla, o para llegar a otro territorio codiciado.

En América, la organización del estado era diferente a la de las comunidades asiáticas y sobre todo africanas. Sin embargo, también debieron adaptarse, bajo la presión de necesidades de los inversores europeos, o de la gran demanda de materias primas americanas. Surgió así otro tipo de expansión imperial, no basada en el dominio territorial, sino en el dominio económico del país o de la región.


El surgimiento de potencias extraeuropeas

A comienzos del siglo XX, se agregaron al conjunto de países con intereses territoriales Japón y Estados Unidos.

Japón había permanecido aislado del mundo occidental por siglos. A mediados del siglo XIX, gracias a una exitosa presión militar y diplomática de Estados Unidos, debió aceptar, al igual que China, un tipo de relaciones con occidente al que no estaba acostumbrado.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las relaciones económicas con occidente se alteraron y Japón tuvo que permitir la instalación de comerciantes ingleses, franceses, alemanes, estadounidenses, etc., en su territorio, vendiendo los productos originarios de sus países y llevándose el producido de dichas ventas en oro. Esta situación ocasionó un gran desprestigio de las autoridades políticas y militares, especialmente el Shogun (máxima autoridad militar que ejercía el poder en nombre del emperador).

Cuando en 1868 fue coronado un nuevo emperador (Mutsu Hito) la situación política dio un vuelco. El emperador reforzó la autoridad imperial. Japón se modernizó, inicio el camino a la industrialización.

Para Japón, la expansión imperial hacia territorios vecinos (Corea, Manchuria, las costas de China, otras islas vecinas) era la solución a varios problemas, necesitaba asegurarse de materias primas, combustibles y mercados, pero además tenía una incontenible tendencia a la superpoblación que superaba sus recursos alimenticios.

Estados Unidos, en cambio, había pasado buena parte del siglo XIX abocado al proceso de extensión de su territorio. Los nuevos estados, mucho menos densamente poblados que los trece primeros, impusieron un nuevo estilo a la vida política del país, pero no lograron borrar las diferencias que separaban a los estados del norte de los del sur, en materia económica y social. Recordarás que los estados del sur eran monoproductores, exportadores de materias primas, librecambistas y esclavistas, mientras que los del norte eran proteccionistas, partidarios de la mano de obra libre y asalariada, y tendían hacia un modelo industrializado.

Esta tensión se arrastró por más de un siglo, desde la época colonial hasta que en 1861 estalló la Guerra de Secesión. Fue una larga guerra civil que enfrentó a ambos modelos de país, y en la que el triunfo del norte tuvo importante consecuencias para el futuro de Estados Unidos.

Al igual que Japón, Estados Unidos constituía la única gran potencia en su continente. Aprovechó su superioridad para intervenir en los asuntos internos de muchos países centroamericanos, iniciando una política de inversiones que le brindaba cuantiosas ganancias.

Las justificaciones del imperialismo

Además de las motivaciones económicas, necesidad de mercados para productos y capitales, superpoblación, política de poder, etc., se recurrieron a otro tipo de justificaciones.

La mayoría trato de encontrar en la superioridad del dominador la justificación del imperialismo. Se identificó a la nación con la raza y, más concretamente, la “piel blanca” con la idea de “raza superior”. Este tipo de justificación racista adquirió gran importancia.

Formas de dominio

-Conseciones: Países que mantienen su independencia a cambio de algunas ventajas comerciales para las potencias colonizadoras, como la cesión de puertos. Ejemplo Hong Kong a Inglaterra.
-Protectorados: la potencia protectora controla la política exterior y la explotación de determinadas riquezas, manteniendo las autoridades locales.
-Colonias: territorios sometidos totalmente a las potencias colonizadoras. Administración.

EL IMPERIO BRITÁNICO: A comienzos del siglo XX, con posesiones en todos los continentes tenía 38.000.000 Km2 y 450.000.000 de habitantes.
Se integraba con distintos tipos de colonias: las estratégicas, destinadas a cuidar y servir las rutas del imperio; las de explotación, con predominio de población indígena, eran fuente de abastecimiento de materias primas y mercado de consumo de mercaderías británicas; las de poblamiento, con fuerte migración inglesa, constituyeron una sociedad similar a la británica.
Hubo diversos tipos de administración. Los dominios, antiguas colonias de poblamiento, perdieron su condición de colonias. Canadá fue el primer dominio (1867). Luego lo siguieron Australia (1901) y Nueva Zelanda (1907). Los dominios se gobernaban con total autonomía, mediante un régimen parlamentario similar al británico. El monarca británico era reconocido por todos y tenía, como su representante, un gobernador general.
Las llamadas colonias de la Corona eran administradas por gobernadores designados en la metrópoli, se asesoraban con asambleas locales.
Los protectorados mantenían en el gobierno a los soberanos indígenas, pero un residente británico realizaba una permanente supervisión de la gestión de estos.
La India con sus 315.000.000 de habitantes, era la colonia más importante. Su diversidad étnica, religiosa, lingüística y cultural, así como las grandes diferencias de fortunas hacían difícil la administración.
Era gobernada por un Virrey y nueve gobernadores dependientes de él.


La India se transforma en colonia: un caso de dominio territorial

La penetración inglesa en la India comenzó en el siglo XVIII, cuando la Compañía de las Indias Orientales era la encargada del comercio con Inglaterra.
La presencia de los ingleses alteró la antigua vida hindú. Se rompió el aislamiento de las diferentes regiones entre sí. Se tendieron numerosas vías de ferrocarril y se dedicaron grandes extensiones de tierra al cultivo de algodón, opio, té, yute, índigo, para la exportación, lo que motivó la ruina de muchas artesanías campesinas, el empobrecimiento general y el hambre de la población en las zonas densamente pobladas.

Inglaterra impulsó el surgimiento de una clase dirigente nativa europeizada, en el entendido de que serían buenos y fieles administradores. Sin embargo, fue de este grupo, formado en la universidades inglesas, de donde surgieron los principales líderes del movimiento independentista de la India a comienzo del siglo XX.



Actividad
1-Lee atentamente
2-¿Qué otros países se convirtieron en potencias fuera del continente europeo? ¿Cuál fue su área de influencia o dominio?
3-Realiza un comentario sobre el poderío del imperio británico
4-¿Qué importancia tenía la India para los ingleses? ¿Qué tipo de dominio ejercieron?